Zybrek salió del pueblo y tras salir del pueblo y preparar el veneno para sus armas, partió al monte Ediet
Gracias
a la noche, ella podía desarrollar sus mejores capacidades como asesina
dado que en las tinieblas, sus hechizos son mejores y cuesta más ver a
un drow en un manto de oscuridad. De hecho, el dicho popular reza que de
noche, el drow que ves no es el dow que te va a eliminar.
Gracias
a su camuflaje, ella pudo eliminar a los guardias bandidos sin ningún
problema. No obstante, estaba teniendo una sensación extraña. El cómo se
movían, el cómo andaban y cómo estaba vigilada su guarida daba a
entender que estos guardias no eran comunes. Tal vez fueran de otro país
o tal vez fueran desertores. No obstante, lo cierto es que estos
guardias cuanto menos han tenido un pasado militar.
Cuando llegó a
la guarida de los bandidos, vio una elegante a la par que aterradora
entrada de piedra negra meticulosamente esculpida en cuyo interior se
alzaban unos pasillos elegantes y estrechos pero muy bifurcados. Zybrek
no dudó ni un segundo a la hora de adentrarse dado que si bien
sospechaba de la presencia demoníaca, lo cierto es que dado lo estrecho
de los pasillos, parecía que eran demonios menores, por experiencia
demasiado poco poderosos para presentarle una amenaza y además, los
demonios suelen causar problemas en múltiples lugares por lo que
tendrçía una recompensa aún mayor.
A la hora de adentrarse en
la guarida, los bandidos estaban alerta. Zybrek sabía que ningún guardia
de fuera dio ningún tipo de alarma. Si no, habría postergado la misión,
No obstante, creía en sus ojos y lo cierto es que los guardias del
interior estaban tensos. Como si supieran lo que pasó arriba pero no
quíen lo hizo. Dado que su elegante espada doble no era útil en un
espacio tán cerrado, Zybrek cambió de arma guardando su hoja doble por
las garras y puños élficos los cuales están impregnados en un veneno que
de forma inmediata ahoga cualquier sonido en la garganta de sus
víctimas y empezó en un letal juego del gato y el ratón. Aun con el
entrenamiento de sus rivales, estos no fueron realmente un reto para
ella. Si ellos tenían años de experiencia, ella les llevaba siglos de
experiencia y la ventaja del terreno. Era muy fácil, quizás demasiado.
Todavía no vio a los demonios menores y a estas alturas ya habrían
salido atraídos a lo que se llama el aura de violencia.
De
repente, notó un cambio. Los pasillos antes estrechos y laberínticos
terminaron haciéndose una enorme sala con una salida al aire y anchas
columnas y en cuyo centro había un tesoro. Demasiado tarde comprendió su
error.
Una sombra descendió con suavidad para alzarse justo
detrás de Zybrek, unos ojos amarillos y un aliento cálido se hicieron
notorios en su espalda y notó el sonido de una zarpa humanoide pero
escamosa y terminada en garras afiladas que se dirigía a ella con
intención de partirla en dos.
Gracias a los reflejos de Zybrek,
esta logró esquivar a duras penas el golpe de la zarpa, pero no logró
evitarla del todo y recibió un arañazo en su brazo.
"Una Drow pura raza, creí que vuestra raza estaba extinta o se dedicaban a ser rameras"- dijo la figura que estaba a su espalda.
A Zybrek no le dio tiempo a responder cuando recibió un puñetazo en el vientre y una patada que la catapultó.
Zybrek
logró caer en buena posición de tal manera que los daños por el golpe
de ser catapultada fueron mínimos. Apenas caer, se dio cuenta de que si
no se movía, estaría a merced de su agresor por lo que se vio obligada a
correr
"Pagarás por los lacayos que mataste, no es fácil
convencer a los humanos para que trabajen para mi" dijo la figura
mientras salía a la luz
Según se revelaba el agresor, Zybrek no
daba crédito, un dragón rojo en una fortaleza y tan cerca de los humanos
sin que las aldeas cercanas quedaran reducidas a cenizas
"Ahora
tendré que contentar a los hombres de mi otra fortaleza. Son escoria,
pero también peones muy útiles. El burdel de sus cercanías paga una
cantidad extra por esclavas drow"
Tras este comentario Zybrek
intentó una carga frontal presa de la ira. No obstante, el dragón era
más fuerte y tras sujetarle el brazo en el que sostenía su guantelete,
se la partió haciendo que Zybrek soltara un grito de dolor tras lo cual,
el ddragón le dio dos golpes más directos en la cara. Zybrek logró
escapar a duras penas gracias a que tenía una daga que aunque no logró
cortar carne, si hizo que la bestia la soltara momentáneamente.
El
dragón inmediatamente empezó a buscarla y Zybrek lo sabía... sus ojos
son tan buenos como los de cualquier elfo y de nuevo, esta se veía
inmersa en un macabro juego del ratón y el gato, solo que en esta
ocasión ella era el ratón y estaba herida. El rasguño del brazo aunque
tenía asumido que le dejaría cicatriz, no le molestaba demasiado, pero
el problema serio era su brazo. El dolor era intenso y había perdido
mucha energía por eso. Solo tenía una oportunidad. Logró trepar como
buenamente pudo a una columna y dejó caer su hoja doble. Le pesaba
demasiado y era muy aparatosa para lo que la necesitaba.
El dragón
escuchó un sonido y desde la columna donde estaba posado, descendió.
Había encontrado a su presa. Con una sonrisa malévola, Se acercó
sigilosamente, podía oler a la elfa, saborearla y podría contentar a sus
esbirros cuando la cazara tanto si estaba viva como esclava y carnada
de burdel como si estaba muerta en cuyo caso, su cabeza decoraría la
pared de una de sus fortalezas. No obstante, cuando llegó allí, no vio
nada.
De repente un dolor agudo llegó a su espalda. Zybrek le perforó un ala y le dio en la espalda por su costado izquierdo.
El
dragón gritó de dolor y rabia y con furia, intentaba quitarse a la drow
de encima. Zybrek intentó cortar a la criatura el cuello, pero el
dragón logró evitar el golpe letal con uno de sus cuernos y lanzarla por
los aires. ¡Había fallado!, pero el dragón estaba herido y no la
perseguiría al menos por ahora.
Preso de la rabia, el dragón lanzó
una llamarada por la boca que cubrió toda la estancia. Zybrek se vió
obligada a huir a duras penas no sin que antes el dragón le quemara una
pierna.
Mientras huía, el dragón gritó jurando venganza y
lanzándole insultos muy personales y jurando que destruiría todo lo que
le importara.
En uno de los pasillos de la guarida, Zybrek curó
sus heridas con arcana magia élfica, pero debido a la prisa, no pudo
curar bien la marca de garras. Marca que le quedaría en forma de
cicatriz.
Al salir del refugio de los bandidos, se dio cuenta de
algo. Los dragones rojos tienen espías y son muy inteligentes. Tenía que
correr porque es más que posible que su familia estuviera en peligro.
Zybrek
Zybrek corrió por el monte Ediet. estaba todavía agotada por la
curación de los drow y se estaba haciendo de día, momento en el que los
drow son vulnerables porque el sol les quema la piel y les ciega si no
formulan hechizos de protección o el hechizo del disfraz. No obstante,
no tenía tiempo que perder.Tenía que regresar de inmediato al poblado
gitano.
Zybrek recorrió de día las 6 millas que separaba el poblado
del monte Ediet de día (que para los drow, eso es básicamente como
caminar con brasas candentes) y cuando llegó, totalmente agotada y
quemada por el sol, vio un montón de cuerpos sin vida así como el cuerpo
destrozado con colmillos y garras de su marido Nervido.
Zybrek
con los ojos rojos de la ira corrió hasta su casa y como las cercanas,
estaban ardiendo ¡Su pesadilla se estaba cumpliendo! Zybrek entró por la
puerta corriendo y llamaba a sus hijos, pero no había respuesta. Buscó
por distintos sitios para encontrarlos vivos o muertos y no encontró un
rastro de sus hijos por lo que tomó las pocas pociones de cambio de
aspecto y protección contra la luz solar directa que pudo encontrar y se
fue del lugar.
Al
poco de salir, encontró a unos gitanos. Estos eran supervivientes del
ataque al campamento e iban armados con armas rudimentarias y algún
cuchillo. La vieron en su verdadera forma y ella sabía que normalmente
expulsarían a los drow que encontraran, pero por cómo se mostraban
estaba claro que buscaban algo más que echarla. Buscaban su sangre.
Zybrek tenía que correr aun estando quemada y agotada. Por fortuna para
ella, tras una esquina sombría de uno de los edificios logró darle
esquinazo lo suficiente como para tomar un hechizo de protección, por lo
visto el inútil de Nervido antes de morir hizo algo bien.
Zybrek
logró escapar a los bosques cercanos al campamento llamados bosque
Ihoa-Zicau No sabía porqué, pero este bosque era altamente denso y le
ofrecería una oportunidad de camuflaje.
Una vez en el bosque,
Zybrek logró esconderse y escuchó lo que hablaban. Por lo visto, los
gitanos le echaban la culpa por lo que pasó en el poblado e incluso
llegó a escuchar insinuaciones de que ella mandó a quienes quemaron el
poblado y que el pueblo de Acnabar (donde aceptó la misión) estaba al
tanto. Realmente no le importaba lo que pensaran humanos apestosos, pero
tendría que encontrar a sus hijos. Tendría que regresar. Esta noche era
luna nueva y necesitaba descansar por lo que buscó refugio en unas
rocas cercanas que formaban un refugio y cerró la entrada con rocas de
menor tamaño para justo después perder el conocimiento.
Al
despertar ya era de noche, momento que junto a la luna nueva que le da
una cierta curación sobrenatural podría infiltrarse en el campamento sin
ser vista. tenía que descubrir qué pasó con sus hijos. Gracias a sus
dotes de rastreo, descubrió qué pasó Unos hombres armados atacaron la
aldea. Nervido trató de defender la aldea pero dadas sus nulas
capacidades de lucha, acabó hecho pedazos Eventualmente lograron
capturar o matar a todos los gitanos pero por alguna razón, dejaron
vivos a los gitanos. En cuanto a sus hijos, se escondieron bien pero los
hombres armados los encontraron y les propinaron una paliza. Los niños
tendrían heridas sangrantes, pero estaban vivos.
Zybrek se fue del campamentos. Si bien deseaba vengarse de los gitanos, tenía cosas que hacer y cuentas que saldar.
Rhaeganash
Raeghanash estaba en su segunda fortaleza observando las llamas que
había hecho gracias a su aliento de fuego. La herida que la puerca elfa
le hizo en el ala aún le dolía pero por fortuna para el, los daños no
fueron lo bastante fuertes como para provocar que no pudiera volar. ¡Las
pagaría!

Se
incorporó se dirigió a la sala de cartografía viendo el mapa. Por
acciones de la drow, su plan de lograr una un lugar estratégico y
fuertemente vigilado desde donde saquear recursos y conseguir esclavos
se fue al carajo básicamente. No obstante, Raeghanash tenía otro lugar
cerca de esa fortaleza donde puede conseguir recursos. Según tiene
entendido uno dragones habitan esa zona y dado que el lugar es un
pantano, pueden ser dragones negros, una raza de sanguijuelas en el
sentido más literal de todos o los dragones de plata negra, los cuales
por lo que saben otras razas, serían capaces de vender hasta a su madre
por algo de poder y que si les diriges la palabra, son capaces de
convencerte de cortarte el cuello mientras das gracias. Dado la fama de
estos desgraciados, considera que es buena opción arrasar esos pantanos
y a los dragones que moren allí.
Los recursos que buscará en
el pantano serán carbón, carne de dragón y esclavos no muertos dado que
como no se cansan, son los esclavos perfectos... si logra aplastar el
espíritu de los racionales. Eventualmente convocaría a sus subordinados
para informar de sus planes. Odiaba la idea, pero le tocaría contratar
mercenarios orcos con dinero de su tesoro, pero realmente lo veía
pensando que recuperaría ese tesoro con intereses. El problema estaba en
contratar nuevos mercenarios. Sus antepasados buscaron exterminar a
estas babosas y el piensa parecido, pero también los ve como
herramientas muy útiles.
Sonrió, sus planes estaban en marcha de
nuevo. Además podría cumplir su venganza contra la Drow. Venganza que
sus hombres también querían. Se incorporó y empezó a ir a las cámaras de
tortura. Tenía unos invitados especiales y necesitaban toda su atención
y la de sus hombres.
Shurtekli
Surtleki tenía que andarse con ojo, como siempre. Siglos de
lucha con los dragones negros y los no muertos que les ayudaban le
enseñaron a andarse con pies de plomo. Además fuera del pantano algo
extraño ocurría. Hacía tiempo vio a un dragón rojo con tropas humanas.
Esto era extraño y tenía que investigarlo. Como dragón de plata negra
que es, Surtsleki tenía una red de contactos y espías muy detallada. Por lo que se informó, este dragón tenía de nombre Raeghanash y
era un dragón que había logrado contratar mercenarios lo bastante
codiciosos e insensatos. Esto significaban problemas y ya bastante tenía
con los cabrones de los dragones negros. Le tocará tomar una
contramedida contra esta nueva amenaza aunque realmente no hubiera
atacado sus dominios.. Todavía.

Tomó
su forma de dragón, una majestuosa criatura de 5 metros de largo y algo
más de 2,5 metros de alto puesto a cuatro patas, que es una talla común
para un dragón adulto teniendo de características distintivas unas
garras tanto en las patas como en las alas y cuernos de color plateado
las cuales contrastan con las garras negras de otros dragones de su
especie y sugieren en el un posible antepasado que fuese dragón
plateado.
Empezó a patrullar el pantano volando bajo y
aprovechando los miasmas y nieblas de los pantanos con el fin de
camuflar su figura. Le convenía pasar inadvertido dado que en estas
tierras las cuales siempre llamó su hogar abundan más enemigos que
aliados. Tras patrullar, tendría que conseguir medicina en las aldeas
cercanas y en las zonas limítrofes cercanas. Uno de sus pocos aliados
estaba enfermo y no podía permitirse perder su ayuda en ese momento.
La
patrulla ese día transcurrió de forma inusualmente tranquila. No tenían
no muertos enemigos, ni otros dragones negros ni otro habitante de los
pantanos que pudiera considerar comida, enemigo o amigo. Todo estaba
tranquilo... demasiado. Dado que terminó la patrulla, consideró que
sería la calma que precedía a la tempestad. La medicina tendría que
esperar. Era momento de pedir ayuda a sus aliados Raeganash había hecho su primer movimiento y para sobrevivir, tendría que estar preparado.
Zybrek
Tras días de búsqueda donde atravesó un pantano que nunca antes había
visto lleno de miasmas y neblinas siendo un lugar oscuro, tétrico y
tenebroso. 'Zybrek' como perteneciente a la clase noble de los
elfos oscuros normalmente estaría contenta con lugares tétricos y
tenebrosos. El tipo de lugares que no podía permitirse ningún drow desde
la caída de Zhungalnar, pero estos pantanos simplemente era demasiado tétrico incluso para ella que amaba más la oscuridad que lo tétrico.
'Zybrek'
sabía perfectamente lo peligrosos que eran muchos pantanos Estos eran
lugares donde la malaria y los mosquitos campaban a sus anchas. Muchos
de ellos tienen fuego fatuos los cuales según se dice, aseguran que
mueras de forma lenta y tortuosa, están llenos de no muertos e incluso
sus dragones o te chupan el alma o son capaces de convencerte de vender a
tu madre mientras das las gracias.
De repente vio una horda. Se
acercó prudentemente y tras lograr entrar a una distancia donde fuera
seguro ver, descubrió que esa horda si bien tenía algunos hombres con el
escudo de armas de los hombres que mató hace algunos días, la carne de
estos soldados se estaba descomponiendo. Algunos de ellos tenían
extrañas espadas y armaduras de color metálico pero oscuro y otros
caminaban lentamente mostrando heridas que dejaban claro que estos
hombres estaban muertos. ¡Zombies! No obstante, estos zombies eran
extraños. Estaban muy bien organizados y normalmente los zombies
salvajes o son liches o son monstruos descerebrados que atacan en grupo
sin organización con el fin de consumir. El hecho de que estos mantengan
una formación es muy extraño. Detrás de eso seguramente habría algún
tipo de ser extraordinario. Esto era un gran problema, pero ella
realmente no tenía ganas de solucionarlo. A ella sólo le importaba
recuperar a sus hijos y rehacer lo que queda de su familia. Con un poco
de suerte, evitaría este lugar infecto e impío.
De repente se topó
con un fuego fatuo. Sin mediar palabra, ella desenvainó su filo doble y
se puso en actitud defensiva. El fuego fatuo le preguntó porqué estaba
allí
Ella respondió "asuntos personales."
"¿Asuntos
personales para una drow? Creí que los elfos oscuros erais cabrones
desalmados que viajabais en otras formas y que solo os dedicabais a la
prostitución y al asesinato.".- dijo el fuego fatuo.
"Yo creía que los fuego erais unos sádicos manipuladores"-Respondió 'Zybrek'.
"Cuidado con lo que dices" respondió tajante el fuego fatuo que pasó de tener unas llamas verdes a rosadas.
De repente salieron otros 7 fuegos fatuos de entre los árboles, rocas y arbustos cercanos. Lugares que pillaron por sorpresa a 'Zybrek'
dado que estos seres emiten luz propia ¿Cómo podrían esconderse tan
bien en el pantano? Todos estos fuego fatuos dejaron claro que en
combate, ella tendría todas las de perder porque ellos están en su
terreno, son más ágiles y la superan en número. No obstante, vio que si
quisieran matarla, ya estaría muerta. Lo que hizo fue llamarlos para
intimidarla y tal vez, sacarle respuestas. 'Zybrek' decidió sincerarse en parte.
El
fuego fatuo dijo-"Dado que eres nueva en los pantanos seguramente
pienses que de dónde salimos. Bien, se dice que un ilusionista siempre
oculta sus secretos. A grandes rasgos diré que nosotros nos mostramos si
así lo decidimos a no ser que seas tan maestra de los pantanos como
nosotros. Ahora dime. ¿Porqué has venido aquí?".
Viendo cómo estaban, 'Zybrek'
sabía que no saldría viva a no ser que esta les diera algo. No
obstante, no podía confiar en que las respuestas fuesen usadas a largo
plazo contra ella. Por ello, decidió darle una respuesta corta omitiendo
hasta qué punto son personales sus asuntos dado que tal vez podrían
usarlo contra ella.
Hasta hace poco, vivía con humanos nómadas. No
obstante, tras una misión rutinaria de asesinato, mi objetivo me tendió
una trampa y tras escapar de esta, me forzó a vivir como una fugitiva y
se llevó algo preciado para mi. Quiero recuperarlo y, si puedo,
vengarme de ese desgraciado.
El fuego fatuo la examinó con
hechizos de verdad. No mentía, si hubiese mentido, con ese hechizo ya
habría vomitado sangre mientras se retorcía agonizando en el suelo. No
obstante, no le apetecía indagar acerca de eso. Aun así, que la drow
pasara por el cenagal era peligroso para ellos, podría atraer atención
no deseada y por lo que dijo Surtleki, algo extraño se cocía. Dudaba mucho se su señor movilizara a los no muertos y cambiaformas por una simple drow agotada.
"Muy bien"- dijo finalmente el fuego fatuo,-"Mi nombre es Smuthzeine y
te dejaré continuar si me dices cómo llegaste aquí, cómo piensas salir y
te escoltamos hasta la salida del pantano. Tras eso borraremos tus
huellas. Ya habrás observado que se acercan problemas y lo último que
queremos es que atraigas más".
En vista de los sucedido, 'Zybrek'
se vio obligada a aceptar. Este pantano le parecía de los sitios más
inhóspitos que había pisado en su larga vida y por lo que parece,
pasaría de ser "poco acogedor" a ser el infierno.
Tras una tensa, pero relativamente tranquila caminata, 'Zybrek'
logró salir del pantano con la esperanza de no pisarlo en el camino de
regreso. En vista de los ejércitos de no muertos, lo que le sorprendió
era que hubiera huellas lo bastante claras como para poder seguirlas.
Smuthzeine por
su parte, empezó a formular hechizos de ocultación de huellas y
lodomancia junto con los otros fuego fatuos. Se estaba avecinando una
guerra y parecía ser que el derecho a sobrevivir de los habitantes del
pantano estaba en juego. No obstante, memorizó a la drow. Estaba seguro de que causaría problemas y si bien podría representar un peligro menor, no se debían menospreciar por ello.
Shutekli
Los preparativos estaban listos. No obstante, necesitaba sabia de drago y para ello necesitaba pactar con Raeghanash dado que para obtenerlo, tendría que pasar por su territorio. No obstante, tenía que conseguir un seguro.
En lo que estaba meditando,
Smuthzeine apareció
y le comunicó el encuentro de los fuego fatuos con la drow así como sus
intenciones. Con ello, logró juntar piezas. Tenía algo con lo que
negociar.
Esa misma noche se aseguró de pintar sus garras y
cuernos de plata negra para hablar. Para los dragones rojos, los
plateados y su familia son basura digna de ser exterminados, por lo que
tendría que asegurarse de ocultar su herencia plateada.
Tras eso,
recorrió su territorio, necesitaba asegurarse de que las huellas de la
drow estén bien borradas. Además necesitaba asegurarse de pactar con los
dragones negros. Sabe perfectamente que los dragones negros desearían
matar a los de plata negra, pero también necesitaba ayuda de sus no
muertos y cambiaformas de los bosques cercanos. La amenaza de Rhaeghanash era muy potente y está seguro de que este masacraría o exterminaría de forma inminente a los habitantes del pantano.
Antes
de partir, decidió pactar con los dragones negros y preparó trampas en
su territorio (no llegaban al nivel de las trampas de los dragones de
cobre, pero son competentes y a el le sirven) para después informar a
sus no muertos y súbditos dónde estaban sus trampas.
El precio del
pacto con los dragones negros es relativamente alto, pero lo podría
asumir que es reducir en la frontera con los territorios de estos su
presencia de fuerzas armadas y ciertos privilegios con el territorio de
los dragones negros.
Una vez listo, 'Surtleki' se adentró en el territorio de Rhaeganash.
Había apostado porque la drow le sería útil y que de quien querría
venganza sería el dragón rojo. Solo el tiempo diría si esta
representaría una amenaza contra Rhaeghanash, se mataría por ir
ciegamente a por la fortaleza de este degenerado rojo o tenga en nómina
una mercenaria competente.
En lo que estaba en el terreno de
Rhaeganash, se encontró con una patrulla de mercenarios. No sabía porqué
este dragón tenía de aliados humanos, pero poco importaba. Necesitaba
hablar con el, por lo que aterrizó y habló con las tropas humanas. No se
sabe qué susurró al oído del capitán, pero este accedió sin dudarlo el
encontrarse con el dragón rojo.
Zybrek
Tras pasar ese infernal pantano, 'Zybrek' se encontró con
tierras labradas que delataba la presencia de criaturas racionales por
lo que se acercó con cautela para ver una aldea pobre. No obstante,
percibió que algo extraño había en esta aldea. La aldea estaba rodeada
con campos que se notaban que eran fértiles dado la cantidad de cultivos
que había, además ignorando el pantano cercano, lo cierto es que había
bosques cerca que seguro podrían ser usados para obtener recursos
cinegeticos y forestales. No obstante, los habitantes vestían con trozos
te tela que ni ropa se les podría llamar y además no había ancianos ni
mujeres ni niños. No obstante, no se podía detener demasiado. Tenía que
seguir un rastro del que apenas quedaba nada. No obstante, vio algunos
soldados con el mismo escudo de armas que el que tenían los bandidos
falsos de la otra fortaleza. Tendría que actuar sigilosamente dado que
así obtendría respuestas más rápidamente que siguiendo las trazas de un
rastro.

Al
caer la noche, Zybrek se adentró en la aldea. Dejó inconsciente,
desnudó y arrastró al bosque a uno de los guardias al que ató de pies y
manos contra un árbol. De él pensaba que obtendría respuestas más
adelante y amparada en la oscuridad, fue exterminando en sigilo a todos
los guardias. Tras exterminar a los guardias de la ciudad deparó que la
mayoría de ellos se concentraban cerca de un cobertizo. Zybrek usando la
maza de uno de los soldados destrozó con un golpe seco la cerradura que
cubría el granero y en su interiior estaban los humanos de la aldea que
vio al principio. Estaban desnutridos, algunos de ellos malheridos y en
unas condiciones de salud lamentables.
Uno de ellos en lengua común dijo ¿Eres una Drow? Gracias por salvarnos de estos monstruos ¿Quién te contrató?
A
Zybrek le sorprendió gratamente que unos humanos le dieran las gracias
por salvarlos. No obstante, dada su naturaleza y su pasado, no solía
fiarse de los humanos dado que normalmente o eran clientes o eran
enemigos. Aun así respondió:
"Nadie, hice este trabajo en parte por satisfacción y en parte para obtener respuestas. ¿Qué ha pasado aquí?" dijo Zybrek.
El
pueblerino que tenía unos 50 años dijo "Hace unos meses, una fortaleza
la fortaleza de Hozenbrah que pertenecía a la orden de los caballeros de
las espinas de plata fue tomada y sus guerreros, hombres curtidos a
fuego con los principios de caballería fueron masacrados por estos
monstruos con piel humana. Desde entonces han estado secuestrando a las
mujeres y los niños de la zona. Por favor, ¡Ayúdanos a recuperar a
nuestras familias!"
La drow, recordando que el dragón rojo contra
el que se enfrentó tenía gusto por fortalezas preguntó al pueblerino por
el lugar de la fortaleza, a lo que el pueblerino dijo que a cambio de
ayudarles a liberar a las familias de estos.
Zybrek aceptó la
condición a regañadientes. Lo cierto es que aunque agradezca el gesto de
cortesía que han tenido con ella de agradecerle el salvarlos del
cautiverio, lo cierto es que ahora mismo la vida de esta gente le
importaban más bien poco y lo cierto es que si ella tuviera a su
familia, lo cierto es que habría rechazado el encargo. Finalmente Zybrek
preguntó ¿Dónde tienen a vuestras familias?
El líder de la aldea
dijo que estaba al oeste. Que numerosos caballos iban y venían del oeste
y que no le costaría seguir el rastro.
Cuando terminó, Zybrek
tomó un caballo y antes de partir, observó al desgraciado que ató. Dado
que no le era útil se aseguró de darle una muerte lenta. La Drow lo
despertó para hacerle cortes poco profundos pero que sangraran lo
bastante como para que esta se derramara de forma abundante pero no lo
suficiente como para asegurar que se desangrara. El silencio de la noche
se rompió con los gritos de aquel desgraciado. De fondo se escucharon
aullidos y bramidos infernales. Esta noche, las alimañas del bosque
tendrían cena. Por otro lado, dijo a los aldeanos que hicieran como que
huían al bosque y regresaran sobre sus pasos para esconderse en los
mejores lugares que conocieran dentro de la aldea y que recogieran
espinos, heno y tablas de madera y cavaran zanjas.
La noche era joven y esperaba poder cumplir con lo que le pidieron los aldeanos rápido.
La negociación
'Surtleki' estaba en una fortaleza con Rhaeganash los
cuales tras hacerse una presentación que si bien era formal, estaba
llena de odio mutuo e insultos encubiertos, decidieron entrar en una
sala separada. Rhaeghanash pensaba que, tras entablar una conversación,
dado que es uno de estos hipócritas de plata negra, le arrancaría la
lengua y los ojos para soltarlo en el Pantano de las Alnimas haciendo así que cunda el ejemplo y demostrando qué pasará al pantano en muy poco tiempo. No obstante, dado las peticiones de 'Surtleki',
tendría que esperar a lo que tenía que decir. No obstante, reconocía
que el dragón oscuro le había intrigado. Entró abiertamente en su
territorio pidiendo hablar con el. Los dragones de plata negra no se
chupan el dedo y sabe que ellos saben que tiene planeado así que ¿Porqué
concertar una reunión?
Rhaeghanash
dijo- Muy bien, tienes la reunión que pediste. Ahora quiero saber ¿Qué
es tan importante como para que un dragón de plata negra solicite hablar
conmigo?
'Surtleki' respondió haciendo una petición para poder traspasar su territorio de forma segura a un territorio y regresar.
Me niego -Respondió Rhaeghanash-
seguro que con eso buscarás hacer una jugada contra mi. La reputación
de traicioneros de los dragones de plata negra os precede.
Explícame una cosa una cosa- dijo Surtleki-
¿No buscáis los dragones rojos exterminar a los humanos llegando al
extremo de incluso pactar con los demonios?¿Quién es más traicionero de
las dos razas? además tengo ojos y quienes trabajan para ti aquí y me
escoltaron eran humanos ¿No eres un traidor por partida doble? Más aún
cuando tienes más de una fortaleza llena de humanos.
El dragón rojo guardó silencio. El dragón plateado
había dejado caer algo y estaba seguro que al hablar de las fortalezas
llenas de humanos, el dragón plateado querría hacer su jugada.
Por lo visto -continuó Surtleki-
una drow enloqueció y quemó hasta los cimientos el pueblo tras masacrar
a "unos bandidos" pero dejó vivo a su líder y algunos de los bandidos
de confianza. logrando así hacer un gran daño a la aldea.
Surtlequi
continuó hablando: También mis rastreadores descubrieron un pueblo
gitano arrasado hasta los cimientos. En el había signos de violencia y
huellas humanas que parecían que quienes las hicieron perseguian unas
huellas de una mujer aparentemente elfa.
No sé de lo que estás hablando-dijo Rhaeghanash.
¿Ah
,no? Dime una cosa -dijo el dragón de plata negra- ¿Cómo te hiciste esa
herida en el ala? según me dijeron, las huellas de elfa van en
dirección a mi pantano. No obstante algo me choca. Los elfos luminosos
son demasiado altaneros y orgullosos para relacionarse con otros seres.
Menos con humanos pertenecientes a la raza gitana y los elfos de los
bosques prefieren vivir en los bosques. Los asentamiento humanos incluso
los pueblos gitanos suelen agobiarles. entonces solo quedan los Drow.
Era obvio que Surtleki sabía prácticamente todo acerca del incidente de la aldea. así que Rhaeghanash pasó a hablar.
Muy bien- dijo- entonces ¿Qué trato propones?
Surtleki sonrió, era obvio que tenía a Rhaeghanash en
ese asunto en la palma de su mano -te propongo lo siguiente. Desde
ahora, mis ejércitos de no muertos y cambiaformas vigilarán el sur
deteniendo o matando según sea el caso a cualquier mujer sospechosa y tu
me dejarás pasar y regresar al pantano por tu territorio. Dada las
magias de los dragones rojos, no te costará saber que cumpliré mi
parte. A cambio tu me dejarás pasar por tu territorio, tal cual tus
hombres listos hicieron con toda la seguridad que ofrecía el pantano.
Rhaeghanash
aceptó (no temía a la drow, por el contrario, quería hacerla sufrir
durante días para más adelante, someterla al método de tortura más
brutal que se le ocurriera pero de tal forma que por lo que sufrió, ella
diera gracias) y le dio a Surtleki una joya con un ojo cerrado en
llamas-"Dásela a el guardián en quien más confíes.-Dijo Rhaeganash- Si
por un casual no cumples tu parte, el guardián y todos los que estén a
sus ódenes morirán"
Surtleki recogió la joya y recibió una advertencia de Rhaeghanash. "Recuerda que quienes pactan con un demonio sale perdiendo"
"Recuerda también tu"-Dijo surtleki-"Que si buscas demasiados enemigos puedes terminar provocando que estos se unan contra ti"
Surtleki logró salir de la fortaleza de Rhaeghanash y
regresó al pantano. Tenía que preparar recipientes e irse por el
pantano de este ser traicionero. No obstante, no confiaba del todo en
Rhaeghanash. Por lo que pudiera ocurrir, si bien accedió a darle el
colgante a Smuthzeine y apostó a la mayoría de los ejércitos de
no muertos, dragones negros aliados temporales y cambiaformas en la
frontera. Esperaba que la drow supusiera una distracción lo bastante
significativa para dañar a Rhaeghanash.
Zybrek
'Zybrek' tardó 10 horas en llegar en caballo hasta una
extraña fortaleza. Era mucho más modesta de lo que era la fortaleza
donde se enfrentó a los "bandidos" del dragón rojo. Dudaba mucho que el
dragón estuviera allí. No obstante esta fortaleza desprendía un aire más
siniestro.
Tras una valoración inicial, descendió del caballo
para observar mejor las huellas. Allí había huellas que conducían a la
fortaleza, se podía ver algún rastro de sangre de esas huellas e
indudablemente, quedaba algún rastro de cuerpos pertenecientes a mujeres
y niños que indudablemente intentaban escapar y terminaron muertas. De
ellas dedujo que había arqueros apostados en las almenas. Arqueros que
demuestran una gran carencia de escrúpulos al no tener reparos en matar a
niños como si de conejos se trataran.
'Zybrek' se vio
forzada a explorar la zona. La fortaleza parecía estar hecha más que
para proporcionar una defensa, para evitar que la gente que hubiera en
ella saliera. Esta tenía 8 torreones de 30 metros de altura unidos con
unas murallas casi igual de altas. Sus murallas estaban hechas de sólido
granito y esta parecía tener un tipo de encantamiento. La prisión
parecía tener sus celdas en las torres a juzgar por las pocas ventanas
que tenían enrejadas. De fondo se escuchaba algún llanto histérico que
era rápidamente acallado después de que se encendiera una luz donde
salía el sonido después de un grito escalofriante y agónico o bien unos
chillidos que parecían como si uno de los demonios más infames de
Muspellheim hubiera acudido a sus llantos.
Para terminar de dar el
toque aterrador a la fortaleza, al girar el camino que tomó, cerca de
la puerta había un montón de cuerpos mutilados, colgados, empalados o
introducidos en jaulas colgantes.
Había algo extraño en el
lugar así que se acercó todo lo que pudo. Todos los que estaban allí
eran mujeres. No había un solo niño y algunas de ellas todavía estaban
vivas. En todos los casos, tanto las empaladas (cuya estaca tenía un
tope para que no se hundieran demasiado provocando claramente que no
fuese la estaca la que las matara sino el hambre, el agotamiento, las
alimañas y las inclemencias del tiempo) como las encerradas en la jaula
colgante no tenían ropa. Finalmente logró trazar un plan, pero si quería
tener éxito, necesitaba darse prisa.
Antes del amanecer, preparó
sus armas envenenadas con un veneno alucinógeno y tras apuñalar a uno de
los 20 guardias que allí estaban de forma no letal a corto plazo, logró
atraer a su compañero a una emboscada que le tendió clavándole su
cuchilla en la cabeza, tras lo cual empezó a preparar algunas trampas a
los guardias lanzándoles dagas envenenadas a algunos mientras que a
otros los despachaba con arañas que los drow criaban para asesinatos
silenciosos lanzándolas mediante una cerbatana.
Tras despachar a
dichos guardias, logró rescatar a las mujeres que eran 25 lo bastante
sanas para lo que necesitaba y preparó un sustituto para ellas con los
guardias a los cuales les arrancó la mandíbula y desnudó quitándoles el
arma. Si las patrullas pasaran, no descubrirían fácilmente lo que
tendría en mente.
Tras toda la operación, llevó a las mujeres a un
lugar a salvo y, tras explicarles el poco tiempo que disponían, les
puso las armaduras de metal de los guardias y sus yelmos. Necesitaba que
se hicieran pasar por ellos lo justo para poder matar a los otros.
mientras, a las otras las llevó al bosque y les dio unas hachas cortas
que tenía para ordenarlas que cortaran ramas y las hicieran con forma de
estaca.
Mientras hacía todo eso, dio gracias a que las mujeres,
como en el caso de los aldeanos se mostraran lo bastante agradecidas de
rescatarlas de una muerte segura como para seguir sus instrucciones sin
hacer preguntas o desconfiar.
'Zybrek' entonces lanzó la
siguiente fase de su plan. Rastreando las huellas que dejaron los
guardias, apostó a las mujeres que rescató allí y esperó a la próxima
patrulla tras darles a las mujeres un mecanismo con forma de anillo que
contenía agujas con veneno de acción rápida al cegar y lenta al actuar y
que las mujeres podían disparar a corta distancia de menos de un metro.
Normalmente esa tecnología era usada en momentos muy específicos pero
consideraba que ese mecanismo tendría la potencia suficiente como para
penetrar en los huecos entre la armadura a soldados que se acercan a
enemigos suyos creyendo que son aliados
Amanecía. Era el momento que 'Zybrek' supuso
sería de cambio de guardia, cosa que supuso como cierta. A la elfa
oscura se le acabaron las pociones para resistir la luz solar, por lo
que su piel se estaba quemando. Si su plan salía mal se vería forzada a
ir al bosque, las mujeres que la acompañaban morirían y perdería una
gran oportunidad. Por su propio bien, esperaba que la presión de dirigir
a otras personas dieran sus frutos.
Con la primera patrulla, a la
señal de la drow, las mujeres hicieron su parte, tras lo cual pasaron a
la siguiente parte del plan.
Dado que
'Zybrek' se estaba
quemando, no podía ayudar. Necesitaba refugiarse a la sombra de un
bosque, pero dio instrucciones a las mujeres. Tenían que salvar a las
mujeres en los lugares de tortura que quedaran vivas, si podían
estabilizarlas y llevarlas al bosque, tras lo cual cortarían estacas y
se las pondrían en lado inverso al camino a los soldados muertos y en el
bosque, tendrían que preparar trampas.en el bosque.
Surtleki
Tras atravesar el territorio de Rhaeganash, 'Surtleki' logró atravesar las montañas hasta llegar al Bosque de Dlaw,
necesitaba entrar en el. Aunque sabía que ni los dragones verdes ni los
de niquel veían con buenos ojos a los de plata negra, sabía que si
respetaban a los plateados por lo que dejó relucir el color plateado de
sus cuernos y garras. Tal vez su herencia mestiza le diera un
salvoconducto.
'Surtleki'
presentó una reverencia antes de entrar al bosque sagrado. Ninguna
criatura que no sea demoníaca por lo general se atreve a entrar en este
lugar dado que está encantado por su aire místico y los demonios que
intenten dañar los bosques por lo general no terminan bien parados. Los
gritos de los elfos luminosos, de los bosques y dragones muertos en
combate así como la neblina que cubre el bosque hace que nadie quiera
entrar en estos bosques sin motivo. Incluso para el que está
acostumbrado a tratar con muertos sin reposo, este lugar le resultaba...
incómodo. No obstante, el tenía razones de peso para estar allí. Sus
espías habían logrado comprar para lo que necesitaba las ofrendas para
los espíritus que no pudo conseguir en el pantano.
Al poco de
entrar en los bosques cavó un agujero y plantó un esqueje de un ciprés
en memoria a los elfos de los bosques caídos, dejó una figura tallada de
bella obsidiana con forma de dragón en memoria a los elfos luminosos
caídos y pronunció unas palabras en dragónico para cantar una oda por
los dragones caídos. Los espíritus se le aparecieron como figuras con
rostros reconocibles que se formaron a partir de la niebla. Estos
emitieron una luz blanquecina y se alinearon. Habían aceptado las
ofrendas.
Busco una rama de drago ¿Podéis guiarme hasta los árboles?- dijo 'Surtleki'.
Los
espíritus se miraron entre ellos. Desconfiaban de sus escamas, pero sus
ofrendas así como sus garras, cuernos y aleta en el dorso tenían color
plateado por lo que dudaban que lo que buscara fuese dañino para el
bosque. 'Surtleki' tomó forma humanoide. Como otros dragones de
plata negra, el tenía en esa forma una apariencia parecida a la de un
vampiro, pero a diferencia de estos, su cabello era plateado que
revelaban un pasado de dragón plateado y su piel no era tan pálida como
la de otros dragones de plata negra quedando un aspecto que si bien le
daba un halo misterioso, resultaba algo aterrador
finalmente
un espíritu que por apariencia, en vida tenía que haber sido un guerrero
de alto estatus social se adelantó y tras preguntar para qué lo quería, 'Surtleki' se
acercó al oído y le susurró algo. El espíritu lo observó y llamó a otro
espíritu siendo este el de un dragón de Niquel. Este espíritu le dijo
"El te guiará Sigue sus instrucciones o quedarás perdido para siempre y
ni tus alas te ayudarán a salir de este lugar".
La travesía duró
20 minutos en la cual dragón y espíritu hablaron sobre las razones por
las que llegó allí, la amenaza que supone Rhaeganash y su esperanza mientras, figuras de dragones sin alas y con colmillos largos y de aspecto punzante les seguía de cerca. 'Surtleki' dedujo que si se mostraban estos vivos tan visibles era para darle un mensaje de que lo vigilaban
Tras ese viaje, 'Surtleki' llegó a un ejemplar de drago adulto. En este momento aparecieron los espíritus de Fencor y Lorigan,
los cuales, eran almas sin descanso con un estado patente de permanente
tristeza y melancolía destinados a languidecer de esa melancolía
eterna.
'Surtleki' entonces enseñó a Lorigan una de las ofrendas que más le había costado encontrar. Los huesos de su hija. Por fin Lorigan podría enterrarla encontrando así el descanso eterno. Por su parte, a Fencor le dio las pruebas del culpable detrás de que Lorigan (Egwiein)
lo matara así como información de que tras la segunda guerra contra los
elfos luminosos, este se escapo antes de ser juzgado y nadie ha sabido
más de su paradero. No obstante, si bien calmó el tormento de Fencor, este le pidió un favor de honor. Fencor sabía la fama de los dragones de plata negra, pero necesitaba este favor para por fin descansar en paz. Fencor pidió que, por favor, lograra hacer justicia en nombre suyo y de la hija de Lorigan. El dragón de plata negra aceptó ese acuerdo.
Tras ello, 'Surtleki' tomó su forma de dragón y se acercó al drago. Tomó un bote de cristal que consiguió de una aldea arrasada por Rhaeghanash y
con un cuidadoso corte con una de sus garras, tomó una rama y recolectó
algo de sabia que encerró cuidadosamente en un bote quedando esta como
el quería tras sellar el bote. Del color de la misma y no rojiza.
Pronto, la bruma desapareció en sus cercanías y 'Surtleki' pudo volar para regresar a casa.
Zybrek
Mientras 'Zybrek' estaba recuperándose de las quemaduras, las
mujeres a las que rescató se pusieron a buscar alimento, bebida y
medicinas para ayudar a las otras mujeres. Mientras, 'Zybrek'
estaba preparando pociones de curación para cuantas mujeres rescatadas
más heridas y buscó entre las mujeres aquellas que antes de ser hechas
prisioneras, fueron cazadoras y consiguió un par de ayudantes para
confiarle cómo realizar la medicina dado el dolor de exponerse al sol
sin tener protección la estaba agotando. y necesitaría preparar mucha de
esas medicinas.
En lo que estaban preparando las pociones,
'Zybrek' logró preparar dos pociones para protegerse del sol y logró beber otra de curación que le recuperó de las heridas.
Mientras, las mujeres estaban preparando trampas flechas, 'Zybrek',
que empezó a hacer arcos rudimentarios y preparar otras herramientas
con las que poder asaltar la fortaleza tales como las armas que robaron a
los guardias que mató. La drow se aseguró de preparar veneno con el que
de noche untaría las espadas de los soldados y les enseñó en un curso
rápido cómo asesinar a objetivos desprevenidos a las mujeres que sabían
cómo cazar. No obstante, dado que no confiaba del todo en las
posibilidades de éxito de la misión en un momento que no favorecía, 'Zybrek'
optó por esperar a la noche. La fortuna podría sonreír dado que era
luna nueva y su estrategia dependía de que ellas pudieran ver a sus
objetivos pero que sus objetivos no las vieran.
Viendo esta oportunidad, 'Zybrek'
pidió a las mujeres que cazaran a un búho o al menos traer sangre de
este animal para hacer una poción de visión nocturna mientras ella
preparaba el resto de ingredientes. Lo cierto es que los drow si pueden
ver en la oscuridad, pero dado que han tenido aliados con mala visión en
la oscuridad, para que sus aliados pudieran entrar en sus ciudadelas,
los drow aprendieron a hacer este tipo de pociones.
Tras hacer esta poción, 'Zybrek'
se la dio a sus aliadas y empezaron a beberla cuando el día empezaba a
oscurecer. En el ocaso, la elfa oscura vio a un dragón sobrevolando que
parecía cargar algo. Inicialmente pensó que era el rojo, pero un vistazo
a sus escamas le hicieron ver que este dragón las tenía de color negro
con brillo metálico y que si bien estaba seguro que la había visto a
ella y a sus aliadas, el dragón tenía un rumbo fijo al pantano del que
salió hace pocos días y esperaba no entrar más. No obstante, le pareció
sospechoso que pudiera volar con tan aparente despreocupación en terreno
de otro dragón tan agresivo. Tal vez fuera aliado del rojo. Tras
terminar su trabajo, necesitaría respuestas y tal vez, la cabeza de un
dragón más.
La noche se cernió sobre la prisión. Este fue el inicio de su plan. Lo primero era eliminar a los guardias que saldrían echando de menos a los vigilantes del exterior. Dado que eran 5, un certero flechazo eliminó a uno para después otro ser degollado por la elfa oscura. Justo en este momento, uno de los guardias se dio cuenta de que la drow estaba a su lado, pero inmediatamente una flecha lanzada por una de las mujeres a las que 'Zybrek' rescató le acertó con una flecha en el cuello. Los otros dos intentaron entrar en el castillo tratando de escapar, pero 'Zybrek' y otra mujer les lanzaron una daga y una flecha que les dieron a uno en la columna vertebral y al otro en el tobillo inmovilizándolos y permitiendo a 'Zybrek' y las otras mujeres llevárselo a la oscuridad de la noche para que nunca más vieran la luz.
El siguiente paso fue entrar en la fortaleza donde sección a sección Zybrek y las otras mujeres empezaron a apagar las luces de la prisión. Las mujeres guiaron a la drow a las cámaras de tortura donde había decenas de mujeres que habían sufrido a manos de unos salvajes crueldades indecibles e impías. Zybrek se aseguró de matar uno a uno a los verdugos e inquisidores los cuales si bien por tiempo no sufrieron como deseaba la drow (entre otras cosas porque sabía que ella podría haber sido o ser una de sus víctimas por enemistarse con el sádico dragón rojo), si fue el destino que se merecían.
Una vez liberadas a las mujeres, las mujeres que acompañaban a Zybrek, preguntaron por las cazadoras que no estaban mutiladas y les dieron arcos y flechas.
'Zybrek' y sus mujeres fueron eliminando uno a uno los guardias y liberando a las mujeres. No obstante, nada la preparó para los horrores que vería.
En una gran sala en el centro de la prisión, había prisioneras a las cuales les estaban haciendo cosas indecibles dignas de las mentes más retorcidas estando algunas en estado de gestación que zybrek dedujo que aquello era fruto no de relaciones con aldeanos sino de esos horrores. A juzgar por las caras de las otras mujeres, 'Zybrek' dedujo que eso no le fue desconocido para ellas.
'Zybrek' inmediatamente ordenó la ejecución de todos los guardias que allí estaban excepto a uno que llevó a las cámaras de tortura.
Los gritos del guardia se escucharon por todo el lugar y 'Zybrek' le preguntó algo por lo que se extrañaba. ¿Dónde estaban los niños?
'Zybrek' sabía que lo más seguro es que sus hijos estarían en el mismo sitio donde estarían los hijos de las aldeanas. Finalmente tras 4 horas de tortura, el guardia cedió y dijo que había un almacén dentro de la misma prisión. Tras ordenar ejecutar al guardia, la drow siguió las indicaciones del guardia y allí el segundo horror le aguardó. Todos los niños del almacén estaban muertos. por las señales, los habían matado y les habían hecho lo mismo que a las mujeres. entre la pila de cuerpos, distinguió a 2 de piel color obsidiana que sabía perfectamente quienes eran.
La rabia, la impotencia, la tristeza y el dolor llenaron la mente y el cuerpo de 'Zybrek' la cual lanzó un grito que heló la sangre de sus aliadas.
Al llegar al lugar de donde provenía el grito de Zybrek, las mujeres vieron el mismo horror que ella reflejado y algunas incluso llegaron a vomitar por tal horror hecho a sus hijos.
La elfo oscuro entonces dedujo el plan de Rhaeghanash para con los humanos de la aldea. El genocidio sistemático No podía permitirse quedarse allí ni ella ni sus aliadas ni los aldeanos de las tierras circundantes por lo que, tras liberar a esas mujeres, decidió regresar a la aldea que rescató previamente con los cuerpos de los niños y luego escapar.